El Rincón de Josemi: “En la 1ª Autonómica de futsal hay público”

Maravilla ver los pabellones donde compiten los equipos de la categoría de fútbol sala, compactos de público, de seguidores que, en algunos casos, empiezan a pasar por taquilla, con lo que se ayuda a cubrir las arcas de los clubes para pagar los gastos del día del partido. El público que visita los pabellones, es siempre apasionado, crítico con las entradas del equipo contrario, y por supuesto, mejor árbitro que cualquiera de los que pasa por las canchas. Produce buena sensación cuando se entra en la cancha y se ve lleno de espectadores que van a animar a su equipo, a aplaudir sus jugadas y cantar sus goles. Un público que se anima cada vez más, y en ocasiones pierde el control de sus algarabías. Todo ello forma parte del espectáculo, otra cosa es que me guste, y por tanto respeto, además, sin esa pasión se perdería mucho en el ambiente.

 

Al aficionado no se le puede reprochar nada, con la sola excepción de que  salte al campo o agreda a otros espectadores. El aficionado es el mejor profesional de las competiciones en general, porque hace a la perfección su trabajo y, casi siempre, pagando por ello.

 

He tenido ocasión de ver jugadores que, expulsados, desde la grada insultaban al árbitro e incluso le amenazaban, he visto jugadores, los que están en el campo, participando o en el banquillo, proferir insultos de manera permanente al árbitro con cualquier cosa que pite, provocar tarjetas por estos motivos, que luego pesan en las finanzas del club, y en el equipo, ya que algunos de ellos terminan sancionados. Por otro lado, de nada sirve la protesta. Para eso ya están las gradas.

 

Veo en muchos partidos las “tanganas” que forman los jugadores yéndose a por el rival que ha hecho falta al compañero, o hacia el árbitro, sin ponerse las manos atrás, en claro aspecto de agresividad, y que, en cualquier competición seria, serían sanconados, sin que les pase absolutamente nada. La primera autonómica está reivindicando un mejor trato de la Federación, que sin duda se merece, pero un trato de profesionalidad requiere un comportamiento de profesionalidad.

 

Algunos jugadores que se comportan con la vehemencia que yo les he visto, frente a rivales y árbitro, pensarán que con ello le hacen un favor a su equipo, y que con esa actitud demuestran un amor apasionado por sus colores. Nada más lejos de la verdad, quien así se comporta (hablo siempre de jugadores y entrenadores, que nadie se olvide), piensan en sí mismos, en el aplauso fácil del aficionado, ya que éste compartirá, seguro esa actitud. Lo que hace quien así se comporta, futbolista y/o entrenador, es demostrar impotencia, lo que no han demostrado en la cancha con el balón, dejando a su equipo entre las patas de los caballos con sus expulsiones, además de los costes deportivos y económicos. La actitud de estos jugadores, que son muchos, hace que uno piensan si esto será culpa de la Federación, o a lo mejor es por estas cosas,  por lo que la Federación sobrevive sin atender las justas críticas que recibe, por las formas con que se hacen la reivindicaciones.

 

Este deporte, que tiene que ganarse la dignidad y la importancia que tiene, el futuro que le espera – no debemos olvidar que somos los CAMPEONES DE EUROPA POR SÉPTIMA VEZ-, no se consigue enfrentándose contra el rival como un matón de discoteca. Se consigue jugando al fútbol sala y respetando las normas.

 

A un jugador -él sabe a quién me refiero si lee estas líneas- se encontraba en las gradas cerca de mí, cumpliendo sanción, le pedí, como un favor, que no calentara el partido con su actitud, y sólo se lo pedía a él, porque es deportista, y buen chaval, pero no puedo entender que quien participa de este deporte tenga la actitud del que es simplemente aficionado que va a las gradas, la gente de las gradas pueden decir lo que quieran, ellos no influyen en las tarjetas ni en los goles, pero un jugador, no debe hacerlo. Tengo que decir que durante el segundo tiempo se comportó como un caballero, como un verdadero deportista. No le di las gracias y lo siento. Tal vez la solución de esto está en los vestuarios. A lo mejor hay que hacer un esfuerzo por parte de todos, entrenadores incluidos. Los entrenadores cuando protestan una jugada (que debería evitar el hacerlo) por lo menos deberían mostrar respeto y dirigirse al árbitro con la corrección adecuada, no insultándolo. “SI ES QUE NO SIRVE DE NADA PROTESTAR UNA VEZ QUE EL ÁRBITRO HA PITADO FALTA” me comentaba una de las ayudantes del equipo del Gerindote, lo que me anima, y me da esperanza de que en este deporte que lucha por su supervivencia, aún quede gente con sentido común. Que un jugador visitante, lance un beso con la mano a los espectadores desde la grada, desde luego no ayuda en nada. A este chico, su equipo debería sancionarle, de la manera que estime oportuna, pero demuestra poca idea de lo que un acto como ese, puede provocar en un partido de esta rivalidad, el debe dedicarse a jugar, sólo a jugar, y ser ejemplo de sus compañeros, no a ponerlos en riesgo con esa actitud.

 

En esto, poco se le puede pedir a la Federación, no creo que pueda hacer nada por la educación deportiva, o tal vez sí, pero tal y como están las cosas es mejor que se queden quietos, sus acciones podrían ser, con toda seguridad, el dar a la caja registradora. Son las directivas las que deben responder de este asunto.

 

También lo de los árbitros es de traca, hay que entender lo difícil que se lo ponen todos, jugadores, entrenadores, y el señor del cronómetro llamado MESA, a veces con cara de espanto o despiste, que pocas veces, muy pocas, se atreve a ayudar a pitar a su compañero, en jugadas que el árbitro debe imaginar, porque es imposible que las vea. Se les debe exigir su cooperación de manera inmediata, y de esa forma, el árbitro podrá estar en la banda contraria y podrá pitar con mayores aciertos.

 

A esta fecha, yo sin saber si están convocadas las elecciones de la Federación de FÚTBOL, creo que se harán para cuando acaben las competiciones, que son épocas donde la gente está más dispersa. Considero que los presidentes de los clubes, deberían estar cruzándose comunicaciones para preparar los cambios que son necesarios. Los entrenadores y los árbitros, deben hablar de manera inmediata para crear el equipo que acceda a la Federación, y que devuelva la ilusión a esta competición y al fútbol sala en general, el Sr. Trujillo es una opción de muchísimo interés. Los árbitros para aliviar la presión, que todo el mundo sabe que existe sobre ellos, si se mueven o protestan se les acaba arbitrar, los entrenadores en dignificar su profesión y los clubes, en crear alguna competición más que la liga, que les permita obtener ingresos adicionales para el equipo y los jugadores, además de convertirse en incentivo para todos. Si en la primera autonómica y en otras categorías, sólo se juega la liga, muchos equipos jugarán los partidos sin ilusión alguna, una vez que no puedan aspirar a ganarla.

 

No quiero terminar mi artículo de hoy, sin felicitar al Guadalajara y al Cobisa, por el partido que disputaron el sábado y que tuve el honor de ver, un partido donde un Guadalajara muy mermado, supo reconocer la superioridad de un Cobisa honesto, y en ciertos momentos brillante, donde el entrenador supo plantear el partido para alejar  el resultado de la humillación al contrario. Para mí fueron dos campeones con distinta suerte.

 

Insisto en Felicitar a toda la familia de fútbol sala por LA SÉPTIMA COPA DE EUROPA.

 

 

 

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